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Cálmate, Legna Rodríguez Iglesias

Cálmate

me digo

concéntrateme

digo toma las riendas de tu vida

azuza a los perros

ordénales que corran

bien lejos de aquí

corre

me digo

bien lejos de aquí

me digo

sigue las señales de los perros

más allá del final

pero tú no querrás escribir

un solo poema en tu vida

tú querrás escribir mil poemas

por lo menos

escupe el chicle

me digo

tira el chicle

me digo

o masticas o tomas las riendas

es tu negocio.

Legna Rodríguez Iglesias

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Sor Juana y otros monstruos, Luis Felipe Fabre 

Todos los sorjuanistas discrepan en algo. Discrepan entre ellos. Discrepan
en algo que suele ser casi todo. Por ejemplo:

Las razones de Sor Juana para tomar los hábitos.
Las razones de Sor Juana para escribir la Carta Atenagórica. Las razones de Sor Juana para su abjuración final.

O, también, por ejemplo:

El verdadero apellido de Sor Juana.

El verdadero significado del “Primero sueño”.
La verdadera naturaleza de su relación con la Marquesa de Paredes alias “Lysi”.

Principalmente eso:

todos los sorjuanistas suelen discrepar en torno a la naturaleza de la relación de Sor Juana con la Marquesa de Paredes
alias “Lysi”.

Y también en casi todo lo demás, de lo cual es posible deducir

que la tarea primordial de los sorjuanistas

es la de discrepar de lo que dicen otros sorjuanistas.

Para ejercer su discrepancia con respecto a lo que dicen otros sorjuanistas, los sorjuanistas organizan congresos sobre Sor Juana

donde discrepan, por ejemplo, sobre:

La autoría de la “Carta de Sor Serafina de Cristo”.

La fecha de composición de los sonetos jocosos.
La existencia / inexistencia de un proceso inquisitorial contra Sor Juana.

Y,
muy principalmente,
sobre la naturaleza de la relación
de Sor Juana con la Marquesa de Paredes alias “Lysi”.

Los sorjuanistas organizan congresos.
Los sorjuanistas escriben libros.
Los sorjuanistas preparan ediciones anotadas.

Los sorjuanistas publican artículos, ensayos, ponencias, cartas de refutación
en revistas especializadas, en blogs personales, en memorias
de congresos que ellos mismos organizan para discrepar de lo que dicen otros sorjuanistas.

Los sorjuanistas son gente muy ocupada.
Los sorjuanistas son gente muy rara.
Los sorjuanistas suelen tener un cubículo aparte.

Pero incluso entre los sorjuanistas,
cuya tarea primordial es la discrepar de otros sorjuanistas,

hay algunas coincidencias: casi ninguna:
una:

todos los sorjuanistas coinciden en que Sor Juana era un monstruo.

A la mayoría de los sorjuanistas no le gusta admitirlo
pero

llega un párrafo
en la tesis doctoral de todo sorjuanista
en el que resulta imposible continuar si no se admite antes

que Sor Juana era un monstruo.

Y entonces,
el sorjuanista en cuestión admite, como todos los otros sorjuanistas, que Sor Juana era un monstruo.

Por ejemplo, Margo Glantz.

La mayoría de los sorjuanistas admite a disgusto que Sor Juana era un monstruo
e intenta restarle importancia
al párrafo siguiente,

pero lo admite.
Por ejemplo, Margo Glantz.

La mayoría lo admite intentando dar a entender que lo admite en sentido metafórico,
pero lo admite.

Por ejemplo, Margo Glantz:

“La fama crece, empieza tímidamente
a otorgarle la categoría de musa, más tarde se le llamará Fénix, y ella misma advertirá que todos esos epítetos la convierten
en un monstruo..”

O, por ejemplo, Stephanie Kirk:

“…en estos poemas Sor Juana despliega

toda la gama de sus sentimientos
sobre el tema de su progenie monstruosa

y, por ende,

de su propia monstruosidad…”

O, por ejemplo, David Solodkow:

“…a medida que avanza la Respuesta,
Sor Juana sigue apuntalando
las particularidades de su monstruosidad…”

Sí: Sor Juana era un monstruo:

tarde o temprano, todo sorjuanista lo admite: coincide con lo que dicen otros sorjuanistas
que a su vez coinciden

con lo que decían
de Sor Juana los contemporáneos de Sor Juana:

que Sor Juana era un monstruo.

Por ejemplo, Pedro del Santísimo Sacramento,
en uno de los prólogos al segundo tomo de las obras de Sor Juana, la llama, sin el pudor que caracteriza a los sorjuanistas modernos,

“Monstruo de las mujeres y prodigio mexicano”.

Sí, eso:
un monstruo.

La propia Sor Juana escribe:

¡Que dieran los saltimbancos, a poder, por agarrarme
y llevarme, como Monstruo, por esos andurriales

de Italia y Francia, que son amigas de novedades
y que pagaran por ver
la Cabeza del Gigante, diciendo: Quién ver el Fénix quisiere, dos cuartos pague…!

¿Era Sor Juana un fénix?
Todos los sorjuanistas coinciden en que Sor Juana

era un monstruo, en lo que discrepan es

en qué clase de monstruo era.

Algunos sorjuanistas leen “Fénix” y repiten “Fénix” Algunos sorjuanistas leen “Fénix” y no dicen nada.

¿Pero era Sor Juana un fénix?

Probablemente algo había de plumas, algo de alas, algo de ave bajo el hábito, pero un fénix,
lo que se dice un fénix,
no.

Basta con mirar sus retratos para saber que Sor Juana no era
un fénix.

Los sorjuanistas tienen amor,
(un inmenso amor dentro de sí),
pero por algún extraño motivo
(en ningún modo inexplicable)
en cierto momento de sus desdichadas vidas (¿qué vida no lo es?)
decidieron entregarle todo ese amor a Sor Juana.

A algunos sorjuanistas el inmenso amor que tienen por Sor Juana
les impide mirar con claridad a Sor Juana:

algunos sorjuanistas leen “Fénix” y transcriben “Fénix”,

pero basta con mirar sus retratos
para saber que Sor Juana no era un fénix.

Si Sor Juana no era un Ave Fénix,
¿qué clase de monstruo era?

Los sorjuanistas no son de mucha ayuda al respecto. En general
los sorjuanistas no son de mucha ayuda en nada.

Salvo algunos, claro:
Méndez Plancarte (a pesar de todo), Dorothy Schons (hace algunos años), Octavio Paz (incluso), Margo Glantz (a veces), Antonio Alatorre (siempre): vaya para ellos un humilde homenaje.

Salvo algunos y salvo aquellos
que cada treinta años descubren
un inédito de Sor Juana,
los sorjuanistas no son de mucha ayuda en general

y mucho menos a la hora de discernir qué clase
de
monstruo

era.
¿Qué clase de monstruo era Sor Juana? Enigma.

Un enigma que formula enigmas.

Un enigma de Sor Juana:

¿Quál es aquella homicida que, piadosamente ingrata, siempre en quanto vive mata y muere quando da vida?

Sorjuanistas: atención.
¿Qué clase de monstruo formula enigmas?

¿Qué clase
de monstruo es aquel cuyo poder radica en el lenguaje?

¿Una esfinge?

¿Era Sor Juana una esfinge?

Sorjuanistas: he ahí un tema para su próximo congreso.

Ya imagino las ponencias, por ejemplo:

“Edipo ante Sor Juana: la tragedia del lector”, “Deconstruyendo el sueño de la esfinge sorjuanina”, “El tránsito sorjuanesco de Tebas a la Nueva España”

Y,
por supuesto:
“La enigmática naturaleza de la relación
entre la Esfinge y la Marquesa de Paredes alias “Lysi””.

Sorjuanistas: ¡cuidado!

Porque no ha sido hallado todavía el cadáver de Sor Juana.

Sorjuanistas: ¡cuidado!

Y
otra vez:
sorjuanistas: ¡cuidado!

Porque una noche, una sombra
piramidal, funesta, se cernirá sobre nosotros:

Sor Juana desplegará sus alas tanto tiempo ocultas bajo el hábito

y ante la incapacidad de los sorjuanistas
para responder coherentemente a su enigma
devorará a los sorjuanistas ya sin metáforas de por medio.

Sor Juana devorará a los sorjuanistas:
a algunos sorjuanistas y a los otros sorjuanistas: a todos los sorjuanistas

salvo a Margo Glantz
porque andará de viaje y es eterna: Margo Glantz tiene mucho qué aclarar.

Sí, salvo a Margo Glantz, Sor Juana devorará
a todos los sorjuanistas: ¡tesinas inacabadas salpicadas de sangre!

A la mañana siguiente la policía no sabrá cómo explicar esa masacre y la prensa la adjudicará, por ejemplo,

a venganzas políticas,
a estudiantes de letras fanatizados, a ajustes de cuentas entre sicarios:

sorjuanistas: ¡cuidado!

Una sombra se cernirá sobre nosotros: Sor Juana abrirá sus alas como se abre un libro

y remontará la noche y ascenderá, bellísima y monstruosa,
una vez más hacia las esferas. 

Luis Felipe Fabre 

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DIABLOS, Igor Barreto

Si por curiosidad
y bagatelas de la vida
se nos ocurriera
dividir los países
tomando en cuenta
sus diferentes
vínculos
con el mismísimo
señor, o señorito
Diablo,
convendríamos
en decir:
que a los alemanes
los martirizó,
como dijo
Thomas Mann,
el demonio
del conocimiento,
que por saber
mas o menos
a toda hora
bordeaban
lo perverso.
Cosa distinta
ocurriría
con los habitantes
de Bolivia,
donde el diablo
apareció
en el socavón
de una mina,
era el pariente
(El Tío)
que
finalmente encontraron
sepultado
en el Inframundo,
como el resentimiento
que en el Perú
no pudo callar
la poesía
de César Vallejo.
Pero, en este país
llamado Venezuela
nos ha tocado
un satanás
que pretende
robar almas
haciéndoles preguntas
sibilinas
sobre el color
con que deberían
rellenar el mapa:
o lo dejan verde,
o lo pintan
con los visos
rojos
de las paredes
del infierno.
Deben saber
que…
durante el día
el mal
podría tomar
la apariencia
de un pajarito
amulatado,
de canto agudo
llamado
tigüín
o:
sayornis nigricans.
Ahora bien,
hablemos de España:
esa que tuvo en suerte
un diablo
chismoso
y sacapulgas;
volando
de noche
sobre los techos
con perspectiva aérea.
Miró y miró
a Madrid,
desde la altura
del capitel
de la torre
de San Salvador,
el cojitranco,
chato de narices,
que al parecer
nos dejó
muy en claro,
que la zarabanda
y la pobreza
de nuestras
repúblicas
serían para siempre

Igor Barreto

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El canto de las aves, Mario Montalbetti

(para Alberto Blanco)

el canto de las aves escondidas en el follaje
apenas alcanza las tres sílabas

luego silencio

luego otra vez alcanza las tres sílabas
luego silencio

es la forma que tienen las aves de no decir nada
luego otra vez

tres sílabas luego silencio y luego otra vez
es el canto de las aves escondidas en el follaje de los ficus

tres sílabas silencio otra vez

es la forma que tienen las aves
de no decir nada

tres sílabas silencio tres sílabas

pero el canto
es hermoso y se repite regularmente al atardecer
y luego otra vez
y luego otra vez

y no dice nada

Mario Montalbetti

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This is Tijuana, Sayak Valencia

This is Tijuana
La nubosidad furiosa que es el Pacífico.

Un torso descuartizado repartido por la carretera en hora pico. Cigarrillos incendiándose uno tras otro. Luces de la zona roja, microscópicos universos. Metástasis arbórea.

Los narcos. El machismo. Silicone Land. Whores-Barbie’s Factory. Armas de alto calibre riéndose a carcajadas. This is Tijuana.Irse y quedarse al mismo tiempo. Decir de otra manera que todo es un eterno regreso. Trayectorias y mujeres irrevocables. Violencia, tedio y cotidianidad sobregiradas. This is Tijuana

La palabra Welcome riéndose en mi cara. La palabra Welcome significando simultáneamente que toda entrada es una salida. El silencio que apuñala. El desierto que hierve. Los gritos migrantes que estallan. This is Tijuana.

Cebras-burros imitando a la nostalgia. Autos flamantes. Furiosos taxis. La cabeza sentencia reiteradamente, un atroz mantra, « abre (te) por dentro » Entrar al juego. Ver el Fuego. Fugarse todas las veces y de una vez por todas apostarse a ganar. This is Tijuana.

Donde las preguntas dónde, a qué hora y por qué, podrían no existir al igual que la palabra « nunca ». Donde la mitad de la mitad no significa. Donde Interminablemente es igual a Ahora.

Ciudad del over and over again. Donde la verdad nunca se sabe. Donde todas las palabras –incluyendo la palabra incesto- presagian pasados. Donde mi casa es su casa. Donde su casa no es mi casa. Donde sí, efectivamente, su casa es mi caza. This is Tijuana.

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Mi padre regalaba los canarios con mañas, Johana Barrera Tafur

Mi padre regalaba los canarios con mañas,

mientras que los mejores

los llevaba a competir

a la Iglesia de Santa Cruz.

Nunca presencié una competencia de trino.

No es un lugar para niñas,

pero me la relataba:

la inscripción se paga

pasando por la mesa

del supervisor de pájaros,

quien le asignará un número.

Compiten más de cien.

Cuando están listos, son agrupados,

uno reta al otro

y empieza la batalla de plumas:

los canarios cantas desde sus jaulas

Como si fuera el último día.

Hay cuatro jurados por ronda

encargados de contar los trinos,

por cada tres seguidos,

algo así como un tri-tri-tri

marcan un punto a favor

con un collar de bolitas de colores.

Gana el que más acumule

al final de la batalla de tres minutos.

Alrededor corren apuestas,

aficionados alientan a las criaturas

y los dueños presionan al jurado.

El negocio, esto lo repetía fervorosamente,

no está en la competencia,

sino que los pajareros que asisten

dispuestos a pagar lo que sea

por los mejores del día.      

Johana Barrera Tafur 

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Magdalena, Camila Charry

De una vieja ceiba
tres soldados cuelgan a un perro de manchas cafés.
Como repitiendo los gestos de un espíritu cruel
intentan desprender la cabeza del animal
intentan separarla de su cuerpo.
Por turnos estiran la cadena
que une al perro con el árbol
fuman, 
ríen 
toman aguardiente
en improvisadas copas hechas de totumo.

Matan el tiempo entre la selva, 
se divierten cuando el perro aúlla
y su llano animal se extiende tremendo
hasta que al fin la cabeza 
del cuerpo se separa. 
Entonces toman sus fusiles en silencio 
y vuelven por la espesa selva
tranquilos
a sus rondas nocturnas. 

Camila Charry, 1979, Bogotá, Colombia. 

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OBJETO Y FIN DEL POEMA, Mario Montalbetti Solari

Es de noche y tiene que aterrizar

antes de que se acabe el combustible.

Así terminan todos sus poemas,

tratando de explicar con un lenguaje

público un sentimiento privado

Su ambición es el lenguaje del piloto

hablándole a los pasajeros

en medio de una situación desesperada:

parte engaño, parte esperanza, parte verdad.

Todos los poemas terminan igual.

Hechos pedazos contra un cerro oscuro

que no estaba en las cartas.

Luego hallan los restos: el fuselaje,

la cola como siempre, intacta,

el olor a cosa quemada consumida por el fuego.

Pero ninguna palabra sobrevive.


Mario Montalbetti Solari

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Valiente ciudadano, Miyó Vestrini

                                                 A María Inmaculada Barrios

                                                          Morid con el pensamiento

                                                             cada mañana y ya no

                                                                 temeréis morir.

                                                                          (Tratado Hagakuse)


Dame, señor,
una muerte que enfurezca.
Una muerte tan ofensiva
como a los que ofendí.
Una muerte que soporte la lluvia de Santiago de Compostela,
y de paso,
mate a los que me ofendieron.

Dame, señor,
esa muerte de la intemperie
que sorprende y tranquiliza
Haz que esté largando mocos y lágrimas,
suplicando piedad
y deseando muerte ajena.

Haz, señor,
que aquel hombre con piel inédita
reconozca en mí al animal de los olivares.
Que su cuerpo pese sobre el mío
y haga dulce
la entrada al fuego.

Te prometo haberlo visto todo.
La misma culpa con la que nací,
el mismo furor.
Haz, señor,
que esté escuchando a Vinicio de Moraes
y a María Betania
y prometiendo que mañana,
lunes,
me inscribiré en un curso para aprender brasileño.

Que venga la muerte
cuando descubras en mí
alguna oculta intención de poder
y cuando sepas,
por tus informantes,
de mis maniobras para pasar a la historia.
Cuando te digan, señor,
que he agotado todos los recursos de la fatiga
sin pedir clemencia,
entonces, señor,
dame duro.
Haz que este golpe que tengo en la frente
por abrir puertas a cabezazos
se ponga
rojo,
latiente,
doloroso.

Supongamos, señor,
que eres el bing-bang.
Que ningún territorio escapa a tu vigilancia.
Que los hots-dogs son tema de tu predilección.
Que tu deseo de mí es parte obscena
de tu personalidad.
Entonces, señor,
examina mi estómago abultado
                por los espaguetis de Portofino
                por las favadas del Guernica
                por los pasteles de coliflor de mi madre
                por los largos tragos de cerveza y ron.

Espía, señor, los rostros de mi espejo en el espejo,
                                 yo, la pusilánime astuciosa
                                 la del dedo en el aire
                                 abanicando a la aburrida concurrencia.

Podrías venir al cine, señor.
Veríamos Brazil,
La vaquilla,
Un día de campo,
El cartero y Gatsby.
Me escucharías
sacudida por la risa
y el temor.

Permíteme, señor,
contemplarme cómo soy:
            el rifle en la mano
            la granada en la boca
            destripando a la gente que amo.

Acuéstate conmigo en la madrugada, señor,
cuando mi respiración es un golpe de piedras
en la corriente del río.

Y verás como nada,
ni siquiera la leche de tus cantares,
puede darme una muerte que me enfurezca

Miyó Vestrini 1938-1991

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