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El cemento de una casa, Manuela Gómez

Parece de mentira el balcón

y cuesta ver las plantas

donde escondimos

los soldaditos de plástico.

Ya no está el jazmín,

se secó el olor de las noches.

La loma ya no se empina

y no hay frutos duros

que alimenten los murciélagos.

Alguien arrancó

la cerca de bambúes.

Se extinguieron todos

los animales de la enciclopedia

ilustrada.

Guarda poco el cemento

de una casa.

Dicen más las tórtolas

que vuelan bajito,

casi tocando el pavimento.

Vale más la imagen

que desgasto todavía:

bajo las cobijas

de lana gris,

mamá permite

que yo haga

una cueva a medida

dormir otra vez

cerca a su vientre.

Quién sabe si ahora

llegue a ese espacio estrecho

casa debajo de la casa.

Manuela Gómez, poeta y profesora. Medellín 1985

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